Hoy os presento la primera orquídea que me regaló Daniel por el día de la madre. Es una phalaenopsis, por supuesto, y es de color amarillo, para romper un poco con tanto rosa.

Venía con una sola vara de flores y un montón de raices que sobresalían por arriba de la maceta.
De esa única vara que traía, le brotó una nueva al cortarla por encima del tercer nudo. A principios de este año además le salieron dos nuevas varas, y siguió echando una cantidad enorme de raices. Se empezó a doblar cada vez más hacia un lado y era porque en la base le estaba brotando un hijo. Son las hojitas verdes pequeñas que se ven entre las raices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario